Palazzo Barberini

palazzo barberini Fue construido en el siglo XVII en Roma por la familia Barberini.

Cuando Maffeo Barberini fue elegido Papa (Urbano VIII) en 1623, en plena época barroca, se vio en la obligación de construir un gran palacio de representación para su familia, que participaría intensamente en el gobierno papal. Los trabajos se iniciaron en 1625.

El proyecto se encargó a Carlo Maderno, el gran arquitecto del momento, que había construido la fachada de San Pedro. Su idea inicial fue realizar un gran palacio cuadrangular, como todos los de la ciudad, pero finalmente se decidió por un modelo con dos alas, abierto hacia jos jardines, al estilo de las villas de recreo.

Maderno tomó como ayudante a su joven sobrino Borromini. A su muerte fue sustituido por Bernini, que siguió contando con Borromini. De este modo, el Palacio es obra de tres arquitectos de fama universal.

barberinipalzaFachada del Palazzo Durante su largo pontificado, Urbano VIII destaco por su actividad constructiva y su mecenazgo artístico, en especial hacia Bernini, con quien se entendía a la perfección. Las abejas de su escudo de armas aparecen por doquier no sólo en el Palacio, sino en San Pedro (suya fue la idea del baldaquino, por ejemplo) y en innumerables edificios de la ciudad. Su monumento funerario, esculpido por Bernini, es uno de los mejores de San Pedro (a la derecha de la cátedra).

El Palazzo Barberini fue adquirido en 1949 por el Estado Italiano, para servir de sede a la Galleria Nazionale d’Arte Antica. Esta Galleria surgió a finales del siglo XIX, integrada por las colecciones privadas de diversas familias nobles. El primero que donó su colección al Estado italiano recién constituido fue el príncipe Corsini, al que se siguió la familia Torlonia, y posteriormente Odescalchi, Hertz, Chigi, Sciarra, etc. La Galleria está abierta a nuevas adquisiciones y donaciones, y su propósito es formar una gran pinacoteca de prestigio internacional.

La colección actual incluye obras de grandes artistas italianos y extranjeros de los siglos XIII a XVIII, pero es especialmente rica en obras maestras de los siglos XVI y XVII. Están representados Rafael, Tiziano, el Greco, Caravaggio, Tintoretto, Holbein el Joven, Guido Reni y muchos otros artistas de primera fila.

El propio Palacio Barberini, uno de los palacios barrocos más espléndidos de Roma, merece por sí mismo una visita.

 

LO MEJOR DEL PALACIO

1 scala berniniEscalera de Bernini El gran salón central, proyectado por Bernini, que ocupa toda la altura del edificio. La bóveda está decorada con el monumental fresco de Pietro da Cortona, El triunfo de la Divina Providencia, una de las obras cumbres del ilusionismo barroco.

Actualmente el salón podría estar cerrado o ser sólo parcialmente visible por restauración.

El cuerpo central de la fachada, obra de Bernini, con dos galerías acristaladas sobre el pórtico de entrada, decorados en orden dórico, jónico y corintio.

La gran escalera de acceso al primer piso, obra de Bernini.

La elegante escalera helicoidal, realizada por Borromini siguiendo un estilo clásico.

 

LO MEJOR DE LA GALERIA

Entre las abundantes obras maestras de la Galleria destacan estas cinco:

La Fornarina, Rafael (1518-19). Retrato de Margherita Luti, amante de Rafael, con el busto desnudo. Una de sus obras más célebres.

Enrique VIII, Hans Holbein el Joven (1540).

Judit y Holofernes, Caravaggio (c. 1597). Presenta el episodio la heroína bíblica, cortando con sorprendente serenidad la cabeza del general Holofernes.

Narciso, reflejándose en el agua, atribuido con bastante probabilidad a Caravaggio, antes de 1600.

Retrato de Beatrice Cenci, atribuido a Guido Reni. El cuadro es muy célebre por motivos sentimentales, pues la joven aristócrata, cuya historia ha conmovido siempre a los romanos, aparece retratada en vísperas de su ejecución (1599).

 

CURIOSIDAD

vacaciones-romaImagen de "Vacaciones en Roma"El Palacio aparece en la película Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), como la embajada donde se hospedaba la princesa Ana (Audrey Hepburn). De este palacio se escapa, y a él regresa a última hora del día.

Permanece idéntica la esquina donde Gregory Peck aparca el coche y se despide de ella en una emotiva escena.

 

 

 

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